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Investigación proyectiva

Mitos acerca de la investigación proyectiva

La investigación proyectiva ha adquirido mucho auge en la actualidad a la hora de elegir un tipo de investigación, porque ofrece la posibilidad de hacer propuestas de cambio concretas y sustentadas, dirigidas a la solución de problemas, sin embargo, existen muchas interpretaciones equivocadas acerca de la investigación proyectiva. Este texto está dirigido a revisar algunas de esas malinterpretaciones y a aclarar el concepto y los procesos asociados a este tipo de investigación.

Una definición muy completa de lo que es la investigación proyectiva es la siguiente: es un tipo de investigación (implica la generación de conocimiento nuevo), que consiste en el diseño de una propuesta, un plan, un programa, o un modelo, dirigido a resolver un problema o necesidad de tipo práctico, aplicable a cualquier campo del saber, en la cual se aprovecha una potencialidad, se atiende a un interés, o se mejora una tecnología, relacionada con un grupo social, una institución, o con una región geográfica, en un área particular del conocimiento, a partir de un diagnóstico preciso de las necesidades del momento, de un análisis de las propuestas alternas, del estudio de los procesos explicativos involucrados en la situación a resolver, y de las tendencias futuras de la problemática  (Hurtado de Barrera, 2023).

Con base en esta definición, es posible examinar algunos mitos y falsas creencias que se han difundido acerca de la investigación proyectiva.

Mito 1. La investigación proyectiva pertenece al pragmatismo como modelo epistémico

Algunas personas piensan que el modelo epistémico que subyace a una investigación proyectiva es el pragmatismo, sin embargo, esto no es cierto, porque para el pragmatismo la investigación implica actuar sobre el evento de estudio y generar el cambio, porque asume que el conocimiento solo se genera en la acción, por lo tanto, un investigador que se ubique en el pragmatismo nunca culminaría una investigación con una propuesta sin aplicarla. De hecho, el método del pragmatismo es la investigación acción, en la cual el investigador no sólo diseña la propuesta, sino que la va ejecutando por etapas y parte de los resultados implica hacer el seguimiento de los cambios generados durante cada etapa.
La investigación proyectiva, aunque tiene varios antecedentes entre ellos los planteamientos de Simon (1965, citado en Grabowski, 1995), la conceptualización y profundización de la investigación proyectiva, como uno de los 10 tipos de investigación, ha tenido su asiento en la comprensión holística de la ciencia y se ha venido trabajando en ello desde 1995. La propuesta de la comprensión holística fue desarrollada en el contexto de la Fundación Sypal (actualmente Centro Internacional de Estudios Avanzados Sypal), por los investigadores Jacqueline Hurtado de Barrera y Marcos Fidel Barrera Morales, y las primeras publicaciones acerca de este tipo de investigación se dieron a conocer en 1996.

A partir de ese momento se han incorporado innumerables avances para contribuir al desarrollo de la metodología, así como programas de formación a los cuales se han sumado investigadores de diversos países. Dentro de este desarrollo metodológico también ha crecido la conceptualización de la investigación proyectiva, y se han generado técnicas, procedimientos y recursos para su elaboración, así como los pasos para ejecutar las diferentes modalidades mediante las cuales se puede llevar a cabo (Hurtado de Barrera, 2023).

Mito 2. La investigación proyectiva no es apropiada para un nivel de doctorado

Algunas personas piensan que la investigación proyectiva no llega a un nivel de doctorado, porque se limita a generar una propuesta y consideran que no se genera teoría. Sin embargo, es muy importante distinguir la investigación proyectiva de un proyecto especial, o de un proyecto profesional, en los cuales el proyecto surge del conocimiento previo de quien diseña la propuesta, y no de un proceso de investigación. La investigación proyectiva, en cambio requiere de un arduo proceso de investigación para generar la propuesta.
De hecho, La investigación proyectiva es uno de los tipos de investigación de mayor complejidad, pues se ubica en el séptimo estadio de la espiral holística, es decir, después de la explicativa y la predictiva, por lo cual, en el proceso, el investigador debe hacer, no sólo un diagnóstico, sino que debe generar teoría al explicar cómo, y en cuáles aspectos el proceso generador da lugar al evento a modificar, por eso va incluso más allá de las exigencias de un doctorado.

Mito 3. La investigación proyectiva es lo mismo que un proyecto profesional o un “proyecto especial”

La investigación proyectiva se diferencia de los proyectos (a secas), o también llamados en algunos contextos académicos proyectos especiales o proyectos profesionales, en que, si bien éstos generan productos novedosos que solucionan o mejoran situaciones, o representan un aporte en algún sentido, estas creaciones no son resultado de un proceso de investigación (como sí ocurre en el caso de una investigación proyectiva), sino más bien del conocimiento profesional, de la imaginación, la reflexión y la experiencia previa. Un ejemplo podría ser el desarrollo de un software en el cual el desarrollador usa las técnicas de diseño informático, pero no requiere hacer una investigación para crear el software. Esto no significa que todo diseño de software sea necesariamente un proyecto especial, algunos sí requieren investigación, y en ese caso, podrían convertirse en investigaciones proyectivas. Es importante recordar que la investigación implica la generación de conocimiento nuevo, para el investigador y para la comunidad científica, a partir de una búsqueda metódica, por lo cual implica recolección y análisis de datos.

Mito 4. La investigación proyectiva es lo mismo que un “proyecto factible”

Algunas personas confunden la investigación proyectiva con los llamados “proyectos factibles”, pero ciertamente no son lo mismo. El concepto de proyecto factible como una modalidad de trabajo especial de grado en algunas las universidades fue incorporado en el Manual de trabajos de grado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel, 1990). Para la Upel, el proyecto factible consiste en la “investigación, elaboración y desarrollo de una propuesta de un modelo operativo viable para solucionar problemas, requerimientos o necesidades de organizaciones o grupos sociales…” (pág. 16), de manera que el proyecto debe tener de apoyo una investigación. Los proyectos factibles, a diferencia de los proyectos especiales, sí son producto de procesos de investigación, pero no cumplen con los requerimientos de una investigación proyectiva.

Un proyecto factible cumple las siguientes etapas (Upel, 2003):

a. Diagnóstico Esto correspondería al estadio descriptivo del evento a modificar
b. Planteamiento y fundamentación teórica de la propuesta Esto no es un estadio, sino una actividad metodológica de documentación
c. Procedimiento metodológico, actividades y recursos necesarios para su ejecución. Esto no es un estadio, sino una actividad donde se desarrollan los criterios metodológicos
d. Análisis y conclusiones sobre la viabilidad y realización del proyecto Esto no es un estadio, sino una actividad donde se desarrollan las conclusiones, y la viabilidad se coloca como una reflexión, pero no se garantiza que el proyecto sea realmente viable

 

Al revisar las etapas se observa que algunas corresponden a fases de la investigación (actividades metodológicas) y otras corresponden a estadios (objetivos específicos). Por ejemplo, el diagnóstico corresponde a uno de los primeros objetivos específicos: al estadio descriptivo de la espiral holística, en el cual se hace el estudio de necesidades. Sin embargo, la etapa de planteamiento y fundamentación teórica de la investigación, la etapa del procedimiento metodológico y la etapa de análisis y conclusiones son actividades operativas que se desarrollan en toda investigación y no corresponden a ningún estadio, sino a fases dentro del ciclo holístico.

Esto quiere decir que los proyectos factibles, tal como los define la Upel (1990), sólo pasan por el estadio descriptivo, y no cubren los estadios analítico, comparativo, explicativo ni predictivo, como corresponde a una investigación proyectiva completa. Es decir, pasan del diagnóstico directamente a la propuesta, lo cual conlleva una serie de riesgos de que la propuesta no sea efectiva, oportuna, original ni pertinente. Por el contrario, la investigación proyectiva implica el paso por los estadios previos contenidos en la espiral holística, y si el investigador omite alguno de los estadios, corre el riesgo de diseñar un programa que no responda a las necesidades que le dieron lugar, que no tenga aceptación en el contexto, o que no permita alcanzar los objetivos propuestos, entre otras debilidades.

Por otra parte, en algunos textos complementaros al Manual de la Upel (1990) algunos autores llevan el proyecto factible hasta la etapa de aplicación, pero esto no es coherente, porque genera confusiones con la investigación acción, la cual sí tiene como objetivo generar cambios en la situación investigada, y llega hasta la aplicación de la propuesta.

Mito 5. Investigación proyectiva es igual a investigación tecnológica

Algunas personas también confunden la investigación proyectiva con lo que se ha denominado “investigación tecnológica”, pero no se pueden equiparar, sobre todo porque el concepto de investigación tecnológica no está claro en la literatura metodológica. Por una parte, García Córdoba (2005) señala que la investigación tecnológica es aquella cuya finalidad es “obtener conocimientos que establecen con detalle cómo y con qué lograr objetivos predeterminados” (pág. 13), a partir de la recolección y el procesamiento de información diversa y abundante, pero en el contexto tecnológico. Para este autor la investigación tecnológica permite transformar la realidad y obtener beneficios. Así mismo, afirma que generar propuestas con base en una investigación asegura en gran medida la eficacia de los resultados.

Ahora bien, la investigación proyectiva abarca también el campo de la tecnología, pues ésta aborda problemas prácticos, se centra en aplicaciones concretas y en dar respuesta al cómo hacer las cosas, inspirada en los procesos de investigación (Rietveld, Alamo y Natera, 2006). Sin embargo, la investigación proyectiva no se limita al contexto tecnológico, sino que puede ser aplicada a todos los campos del saber, como a educación, el derecho, las ciencias sociales, las ciencias de la salud… Por otra parte, hay autores que al definir la investigación tecnológica la presentan como un proyecto especial, y no realmente como una investigación: al respecto Bello (1996) afirma que “la Investigación Tecnológica tendría como finalidad solucionar problemas o situaciones que el conocimiento científico consolidado como tecnología demanda: por lo tanto, no sería su finalidad descubrir nuevas leyes, y casualidades, sino la de reconstruir procesos en función de descubrimientos ya realizados” (sp).

Mito 6. La investigación proyectiva lleva hipótesis

Algunas personas piensan que la investigación proyectiva pudiera llevar hipótesis. Sin embargo, en una investigación proyectiva no se formulan hipótesis. Aunque en algunas investigaciones proyectivas se asume que se conoce la causa, sobre todo si ya existe una teoría previa que explique el evento a modificar, el objetivo de la investigación proyectiva no es verificar este supuesto, sólo se apoya en él para que la propuesta pueda ser efectiva.

Mito 7. La investigación proyectiva llega hasta la aplicación de la propuesta

Algunas personas consideran que la investigación proyectiva llega hasta la aplicación de la propuesta, sin embargo, esto tampoco es cierto. Si el investigador, como parte de mismo proceso, va más allá del diseño de la propuesta y la aplica para hacer un seguimiento, ya deja de ser una investigación proyectiva y se convierte en una investigación interactiva. Por otra parte, en algunos casos es necesario hacer pruebas con un prototipo para mejorar la propuesta, esto no constituye una “aplicación” como tal, y constituye uno de los procesos de la investigación proyectiva, ya que el objetivo no es producir cambios o resolver una problemática, sino depurar y pulir la propuesta, de manera que el producto final sigue siendo la propuesta.

Mito 8. En una investigación proyectiva la propuesta es solo un conjunto de sugerencias

Esto tampoco es cierto. Algunas personas piensan que enunciar un listado de sugerencias generales para resolver una problemática ya representa una propuesta. Sin embargo, la propuesta dentro de una investigación proyectiva no se limita, de ninguna manera, a un conjunto de recomendaciones generales. La propuesta es un capítulo completo de la investigación, que contiene una descripción general, justificación, objetivos, procedimientos -con pasos y etapas claramente especificados-, destinatarios, responsables, espacios de trabajo y alcance geográfico, cronogramas, recursos, costos y fuentes de financiamiento.

Además, la propuesta debe estar diseñada de manera que actúe directamente sobre los aspectos del proceso causal que se identificaron como más relevantes por su impacto en el evento a modificar, y debe estar dirigida a cubrir los vacíos y resolver los problemas específicos que se detectaron en el diagnóstico del evento a modificar, entre otras cosas.

En conclusión, la investigación proyectiva es un proceso complejo que requiere estudio y preparación, para no ser confundida con otros procesos que tengan cierto parecido y, para que pueda ser desarrollada de manera óptima sea capaz de lograr los cambios que se pretenden, una vez que esa propuesta sea puesta en práctica. En este sentido, la compresión holística de la ciencia aporta muchos elementos conceptuales, metodológicos y recursos prácticos para llevar a cabo una investigación proyectiva con criterios de rigurosidad y calidad metodológica, para generar propuestas pertinentes, factibles, oportunas, originales, competitivas, coherentes y efectivas.

Referencias

  • Bello, Freddy. (1996) Reflexión: La investigación tecnológica, o cuando la solución es el problema. Revista Faces. Año 6 N° 13. Valencia, Venezuela: Universidad de Carabobo.
  • Garcia Córdoba, Fernando. (2005). La investigación tecnológica. México: Editorial Limusa Hurtado de Barrera, Jacqueline. (2012). Metodología de la investigación. Guía para una
    comprensión holística de la ciencia. Bogotá, Colombia: Quirón-Sypal.
  • Hurtado de Barrera, Jacqueline. (2023). Cómo hacer una investigación proyectiva. En imprenta.
  • Simon, Herbert. (1979). Las ciencias de lo artificial. Barcelona, España: Editorial ATE. Colección Universitaria.
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