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Superando el miedo a la tesis y al proyecto de grado – No me hables de la tesis Podcast

El miedo a enfrentar una tesis o proyecto de grado es un sentimiento que a menudo aflora en los estudiantes de pre y posgrado. Pero ¿por qué este temor es tan común?

La tesis es una culminación de años de estudio y puede abrir muchas puertas en el ámbito profesional. Sin embargo, también es una incursión en lo desconocido. Muchos estudiantes no han tenido experiencia con investigación formal y, por lo tanto, se sienten inseguros y temerosos al embarcarse en este viaje.

La investigación requiere explorar lo desconocido y, a menudo, no se puede confiar plenamente en los libros o en métodos preestablecidos. Esto genera inseguridad, especialmente si uno no está familiarizado con los métodos adecuados para su proyecto.

Amanda, una estudiante que recientemente enfrentó este desafío, compartió su experiencia con nosotros (haz click aquí para escuchar el episodio de podcast). Habló sobre la inseguridad que sintió al inicio, el miedo constante de no estar a la altura y las ambigüedades en su conocimiento. Sin embargo, dos factores clave exacerbaron sus temores:

  • Asesoramiento inadecuado: La falta de una guía clara por parte de su asesor la llevó a sentirse aún más perdida y confundida. Esto resalta la importancia de tener un asesor que no solo tenga conocimientos en el área, sino que también sepa cómo guiar y motivar a los estudiantes.
  • Redacción y correcciones: El proceso de escribir y recibir correcciones puede ser duro y puede afectar la seguridad personal cuando la persona no ha desarrollado una fuerte autoestima, sobre todo si la persona percibe las correcciones como una descalificación y no como una posibilidad de mejorar. En esta situación es posible que se manifieste un sentimiento de frustración, incapacidad, o como miedo a no poder superar la exigencia. Así, es fácil obsesionarse con las críticas y permitir que afecten la percepción de auto-valía.

Pero hay luz al final del túnel. Superar estos miedos es posible, y aquí hay algunos consejos basados en las experiencias compartidas:

Escucha tu intuición: Si sientes que algo no está bien con tu investigación, es probable que tengas razón. Es vital prestar atención a esas sensaciones y ajustar el rumbo cuando sea necesario. La intuición es esa voz interior o sensación que te indica si algo «se siente bien» o «se siente mal», incluso si no puedes articular lógicamente por qué  tienes esa percepción. En la investigación, escuchar tu intuición puede ser esencial por varias razones:

  • Te puede ayudar a descubrir inconsistencias: A veces, al revisar tu trabajo o al escuchar el feedback de tu asesor, algo podría no «sentirse» bien. Esta sensación puede ser una señal de que hay errores o inconsistencias en tu investigación que necesitas abordar.
  • Te puede ser útil para validar supuestos: Al formular un supuesto, tu intuición podría indicarte si tiene sentido y si está alineado con lo que has observado o estudiado anteriormente. No debes basar toda tu investigación en intuiciones, pero pueden servir como una primera señal.
  • Te puede advertir acerca de la relación con el asesor: Si sientes que tu asesor no te comprende o que sus consejos no encajan con la dirección en que quieres llevar tu investigación, tu intuición podría estar señalando una desconexión. No significa que debas ignorar a tu tutor, pero quizás sea un indicativo de que necesitas abrir un espacio para el diálogo y clarificar puntos de vista.
  • Te puede dar señales para prevenir el agotamiento: Si sientes que algo te está abrumando o que estás esforzándote demasiado en una dirección que no se siente correcta, es crucial escuchar esos sentimientos. Tu intuición podría estar tratando de decirte que necesitas un descanso o que debes reconsiderar tu enfoque.

Elige un tema familiar: Trabajar en un tema que te apasione y conozcas te dará confianza y una base sólida desde la cual empezar. Uno de los mayores retos al iniciar una tesis o un proyecto de grado es decidir sobre qué escribir. Aquí, la familiaridad es una ventaja. Algunos aspectos a tener en cuenta son:

  • Pasión: El hecho de escoger un tema que te apasione no solo hace la investigación más interesante, sino que también te motiva a superar los desafíos que puedan surgir.
  • Conocimiento previo: Un tema con el que ya estés familiarizado te da una ventaja inicial. Poseer un entendimiento básico reduce la curva de aprendizaje y te permite enfocarte en aspectos más profundos y específicos de tu investigación.
  • Recursos disponibles: Si ya conoces el tema, es probable que también conozcas las fuentes de información principales, expertos en el área y literatura relevante, lo que facilita el proceso de recopilación de datos.

Investiga trabajos previos: Conocer investigaciones anteriores sobre tu tema te dará una sensación de camaradería y apoyo, sabiendo que no estás solo en tus esfuerzos.

  • Contextualiza tus preocupaciones: Identificar investigaciones previas acerca de las problemáticas que te preocupan te permite saber dónde se ubica tu trabajo en el gran esquema de la ciencia. ¿Qué se ha hecho ya? ¿Qué preguntas siguen sin respuesta?
  • Evita repetir errores: Al revisar otros trabajos, puedes identificar errores comunes o áreas que necesiten una mayor claridad. Esto te permite evitar caer en las mismas trampas.
  • Red de apoyo: Saber que otros han investigado temas similares puede ser reconfortante. Incluso podrías considerar contactar a estos investigadores para discutir ideas o solicitar orientación.

Encuentra un buen asesor: Como destacó Amanda, un asesor comprensivo y bien informado puede marcar la diferencia. Te guiará, te motivará y te ayudará a ver que eres capaz. Un buen asesor debe contar con ciertas condiciones:

  • Experiencia y conocimiento: Un asesor competente no solo tiene experiencia en tu área de investigación, sino que también conoce las trampas y desafíos que podrías enfrentar.
  • Habilidades interpersonales: Un buen asesor sabe cómo motivar, ofrecer críticas constructivas y, cuando es necesario, brindarte un hombro sobre el cual apoyarte.
  • Red de contactos: A menudo, un asesor bien establecido puede presentarte a otros expertos en el campo, y facilitar colaboraciones, entrevistas o simplemente consejos adicionales.
  • Compromiso: Es esencial que tu asesor esté comprometido con tu éxito. Esto significa que esté dispuesto a dedicar tiempo para revisar tu trabajo, ofrecer sugerencias y estar disponible cuando los necesites.

En resumen, enfrentar una tesis o un proyecto de grado puede ser un desafío abrumador, pero con la guía adecuada, la pasión por el tema y el apoyo necesario, se puede superar cualquier temor. Como Amanda, quien finalmente descubrió que el proceso, aunque a veces puede ser complicado, también puede ser gratificante y empoderador. Así que ¡adelante, ¡enfrenta ese miedo y triunfa!

Escucha el episodio del podcast:

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