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Seis cosas que nunca debes hacer cuando estás seleccionando tu tema de investigación

Jacqueline Hurtado de Barrera

Ciea-Sypal

 

Identificar un tema de investigación y, más aún, plantear una pregunta de investigación relevante, pertinente y viable, a veces no resulta sencillo, porque requiere de varios procesos, tales como reflexión, lectura, consultas, observación y, especialmente, la oportuna toma de decisión. El proceso asociado con estas inquietudes es crucial para las etapas posteriores de la investigación. Si no se desarrolla de forma adecuada, el trabajo final puede tener serias inconsistencias y contradicciones. Por esto, se pueden plantear algunas sugerencias, útiles a la hora de desarrollar el proceso de selección del tema y la formulación de la pregunta de investigación, así como para evitar algunas situaciones comunes que afectan el resultado de la investigación. Entre otras, las siguientes consideraciones:

  1. Nunca escojas un tema de investigación por la simple sugerencia de otras personas

La primera sensación, cuando se quiere iniciar una investigación, es la de no saber qué hacer, por lo cual existe una tendencia a buscar modelos en otras investigaciones o dejarse convencer por otras personas acerca de escoger un cierto tema. Sin embargo, esto no es conveniente, porque esa elección no responde a una inquietud real del investigador. Cuando el investigador escoge un tema que no ha surgido de una inquietud propia y auténtica, suele estar perdido a lo largo de la investigación. Cuando la inquietud es auténtica y se basa en una preocupación real, que es familiar para el investigador o tiene su atractivo para este, esta elección actúa como una brújula que lo guía, aun si no sabe mucho de metodología. Esta cercanía con la situación inquietante le proporciona al investigador los argumentos para formular su pregunta y para desarrollar posteriormente la descripción de la problemática y la justificación del trabajo. Por lo tanto, la primera sugerencia es que trabajes en identificar una preocupación real, posiblemente derivada de tu entorno cercano, que sea accesible y que requiera ser investigada.

  1. No escojas un tema que desconoces

Otra tendencia a la hora de escoger un tema de investigación es orientarse hacia un tópico polémico, o que está siendo centro de atención en el momento, pero que se basa en una problemática ajena al dominio del investigador o que pertenece a un tema que no corresponde a su disciplina. En consecuencia, lo recomendable es que, una vez que has identificado la situación preocupante cercana a tu entorno, reflexiones acerca de los aspectos de esa situación que se vinculan con tu disciplina o con tu área de especialidad. Esto te va a permitir identificar posibles eventos de estudio que formarán parte de la pregunta de investigación.

  1. No te centres en lo que quieres hacer, sino en lo que quieres saber

En algunos casos la urgencia de resolver una problemática impulsa al investigador a tratar de centrarse en las soluciones y en cómo crearlas, en lugar de fijar su atención en lo que se desconoce y en lo que requiere ser investigado. Una investigación implica una búsqueda de conocimiento nuevo para el investigador y para la comunidad científica. Por lo tanto, lo importante es plantear lo que se quiere saber, en lugar de lo que se quiere hacer. Esto propicia que la pregunta que se formule sea realmente una pregunta de investigación. La sugerencia es que al describir la problemática que te inquieta comiences a formularte diversas preguntas acerca de ella; luego, debes examinar cada pregunta para descartar las que no son de investigación y dejar sólo las que son de investigación; de este último grupo podrás escoger la que realmente te interesa.

  1. No formules una pregunta de investigación definitiva sin haber hecho primero una exploración

Desde la selección del tema hasta la formulación de la pregunta de investigación, hay un trecho relativamente largo. Para llegar a la pregunta definitiva necesitas tomar decisiones. De la problemática general, debes escoger los eventos de estudio específicos que vas a investigar, debes precisar, entre otras cosas, tus unidades de estudio, tu contexto, las fuentes de información, y decidir hasta cuál nivel de investigación vas a llegar. Pero, para tomar esas decisiones, es necesario leer, buscar información sobre el tema, y revisar investigaciones previas que te permitan saber hasta dónde han llegado otros investigadores. Además, conviene consultar con expertos, identificar teorías que puedan servir de soporte para conceptualizar tus eventos de estudio y, sobre todo, reflexionar acerca de los aspectos más relevantes y urgentes de la problemática. Ahora bien, esto no significa que debas construir toda una fundamentación teórica antes de formular la pregunta, sino explorar lo que hay, para tomar decisiones. Esto no impide que puedas usar posteriormente ese material, de manera más amplia, para apoyar tu investigación.

  1. No quieras arreglar el mundo con una sola investigación

Otro error común es pensar que para hacer una investigación relevante hay que trabajar con muchos eventos de estudio o en niveles de conocimiento muy complejos. Esta tendencia puede conducir a formular varias preguntas en una sola, lo cual implicaría, en realidad, hacer varias investigaciones. Otra tendencia común es escoger un contexto demasiado amplio o preferir un tipo de investigación que requiere tiempos mucho mayores a los que dispone el investigador. En este caso, es muy importante que puedas sopesar tus posibilidades reales, el acceso a la información, el tiempo disponible, y los requerimientos institucionales, a fin de escoger una investigación que sea viable dentro de esas circunstancias.

  1. Al formular la pregunta, no uses términos rimbombantes

Un error frecuente es pensar que, mientras más palabras rimbombantes tenga la pregunta de investigación y más complicada sea la redacción, más importancia y nivel tiene el estudio. Pero, en realidad, es todo lo contrario, en el contexto de la ciencia se valora la comunicación clara, precisa y sin ambigüedades. Cualquier científico debe poder comprender la pregunta de forma inequívoca. Demasiada adjetivación puede confundir a otros investigadores que deseen consultar el trabajo, e incluso a los evaluadores.

Una pregunta redactada de forma clara y precisa refleja la claridad de pensamiento del investigador y evita confusiones a la hora de comprender el sentido del trabajo. Por eso, la sugerencia sobre este particular estriba en redactar la pregunta de la forma más clara y completa posible, de manera que se puedan identificar los eventos de estudio las unidades de estudio, el contexto y el nivel del conocimiento al cual corresponde el resultado que se desprenderá de ella.

 

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